Carmen SalvadorTena,(Administradora)

miércoles, 26 de febrero de 2014

SER ARAGONÉS


Ignacio Monserrat nos mandó esta reflexión sobre el tema :

DE ARAGÓN Y DE LO QUE REPRESENTA SER ARAGONÉS

Hace unos días, una amiga me lanzó esta pregunta : ¿qué es ser aragonés?, ¿nos sentimos aragoneses?

Yo no se si estas cuestiones se referían al tema de actualidad de la territoralidad, o ese del derecho a decidir, de lo propio y de lo ajeno y de todas esas zarandajas que hoy están en candelero.
           
Reflejar en unas cuantas líneas el concepto de lo aragonés o el de sentirse de Aragón, puede ser muy farragoso o muy fácil, podría ser muy clarificador o enfrentar a muchos de nosotros que tenemos al respecto distintas opiniones, cosa que viene ya ocurriendo desde hace ya algunos años.
           
Yo se lo que puede ocurrir y que algunos de vosotros que me leáis u oigáis podáis decir muchas más cosas que yo y que difieran en todo lo que digo. A todos vosotros (ustedes), les quiero decir, que esta es una opinión muy personal e individual y que lo que en estas letras escribo no tiene ninguna entidad sociológica.
           
Al margen de la idea romántica y que idealiza una serie de conceptos, tales como: “rasmia”, franqueza, bravura, nobleza, … adjetivos más propios de  individuos, que de una colectividad y de otros tópicos, como el del “Pilar”, símbolo de lo religioso y el del  baturro con “cachirulo y faja, símbolos del cazurrismo pueblerino y costumbrista, podemos decir que existen otros puntos de vista diferentes a esos que ya hemos anotado de un tipo de vida tradicional, ya en vías de extinción.
           
Según el profesor de Sociología de la Universidad de Zaragoza, Pablo García Ruiz, que nos dice que está convencido que no hay una respuesta única, que hay muchas formas y modos de ser aragonés, que hoy podemos decir que se está en un proceso en el que la identidad aragonesa se está desdibujando, ya que ha cambiado el nivel de identidad.
           
Podríamos decir que uno de los condicionamientos es la inmigración, no solo a esa inmigración foránea, procedente del extranjero, sino también a ese cúmulo de gentes procedentes de todos los lugares de España, que con otras culturas, otras lenguas y formas expresivas, otras formas de comportarse, … nos obligan a redefinir y determinar dicho concepto y tomarlo con respecto a otras referencias, algo así como verlo como algo diferente a ser catalán, andaluz, madrileño, …
           
Para explicar la razón o el aspecto de la definición de un colectivo como podía ser el de “ser aragonés”, podríamos hacer notar estos aspectos:

  • Los condicionamientos del medio natural que rodea al aragonés
  • Las características de la geografía humana de Aragón y del aragonés
  • El sentimiento aragonés
  • La constitución y evolución del medio político a través del tiempo
  • La construcción del paisaje cultural aragonés
  • La transformación de las estructuras sociales, de la cultura, de la economía de Aragón
  • La pertenencia a una generación
A nuestra tierra aragonesa hay que estudiarla desde un punto de vista científico y no, como se ha hecho hasta ahora , que no ha pasado de hacerlo desde la perspectiva histórica y una percepción folclórica. Por ello, vamos a hacer un análisis de los puntos que hemos hecho notar anteriormente.

En cuanto a los condicionamientos del medio natural que rodea al aragonés podemos decir lo siguiente:

Quizás el punto de partida para aclararlo sea el de la raigambre geográfica y el de la generación a la que se pertenece.

A veces para evocar el de la raigambre geográfica, basta con saber mirar. ¿No es el territorio un testimonio directo? ¿Y lo que los habitantes de ese territorio (creaciones artísticas y literarias; aldeas, pueblos y ciudades; particularidades culturales y lingüísticas; …) han hecho, no forman parte de su identidad?

CONDICIONAMIENTOS DEL MEDIO NATURAL QUE RODEA AL ARAGONÉS

Ese inmenso pedazo de terreno abarcado por sierras, cadenas montañosas y picos que quiebran el terreno; esa tierra de inmensas llanuras de tierra reseca y pedregosa y polvorienta; ese río que cruza el territorio de parte a parte y que algunas veces actúa como frontera y que separa llanuras, somontanos vados y desfiladeros; ese territorio de veranos ardientes e inviernos gélidos y ventosos; ese territorio de primaveras cortas y otoños casi permanentes; ese territorio de aldeas, pueblos, villas y ciudades viejas que nos permiten rememorar la vida de nuestros antepasados como testimonios de piedra.

El aragonés de antiguo, se veía dominado por el espacio, el territorio y el paisaje, que se le imponía como una realidad difícilmente superable. Entonces, los cambios que se producían eran mínimos y lo único que de podía asegurar de una forma fehaciente era que iba a llevar una vida tranquila y pacífica, ensombrecida de vez en cuando por la llegada de invasiones militares o bandoleras. Aún así los pueblos permanecían inalterables, ya que las comunicaciones eran casi imposibles y solo se realizaban en un ámbito muy cercano (como mucho los viajes se hacían dentro de la comarca).   

Algo muy propio del Aragón eterno y que era propio de su estructura geográfica, es decir: muchas e intrincadas sierras, altas e infranqueables montañas, regiones aisladas e ignotas, ríos difícilmente vadeables y menos infranqueables y navegables. El ritmo de movimientos de la población aragonesa era norte-sur y de oeste a este y por tanto el ritmo y el movimiento aragonés se desplaza hacia el oriente mediterráneo. Estas comunicaciones difíciles y lentas, hacían que los pueblos vivieran hasta hace poco casi aislados y que su economía se resintiera de tal forma que únicamente tendía hacia el intercambio de la producción local entre la ciudad o el pueblo y su campo comarcano y al consumo propio de las mercaderías que se producían “in situ”.

Le era más fácil a un catalán vender sus productos en Asturias, que en Aragón; también es conocido que el carbón asturiano, llegase antes a Francia que al interior de la Península. ¿No es esto una de las causas de la escasez de industrias en el interior de la España interior y por ende la existencia de la mayoría de las industrias en la España costera? 

Por lo tanto, la escasez y la dificultad de las comunicaciones en Aragón, hacían aún más inmenso el territorio. Si además a esto añadimos la baja densidad de población del territorio aragonés, hacía que el contacto se hiciera aún más difícil. Y esto ocurrió hasta bien entrado el siglo XX. Cabe recordar aquí un artículo periodístico de Mariano José de Larra, referido al hecho del cambio de diligencias describiéndolo con estas palabras:

“Hace pocos años si le ocurría a Ud. hacer un viaje, empresa que se acometía entonces solo por motivos muy poderosos, era forzoso recorrer todo Madrid, preguntando de posada en posada por medios de transporte … No se concebía como un hombre podía apartarse de un punto en un solo día más de seis o siete leguas … En los coches solo viajaban los poderosos; la galera era el carruaje de la clase acomodada; viajaban en ella los empleados que mudaban de vara; los carromatos y las acémilas estaban reservados a las mujeres de los militares, a los estudiantes, a los predicadores cuyo convento no les proporcionaba mula propia. Las demás gentes no viajaban y como ya hemos dicho, “”semejantes los hombres a los troncos, allí donde nacían, allí morían”

Este fragmento de Larra, escrito en 1838, nos da una idea del aislamiento de los pueblos en el siglo XIX, antes de la llegada del ferrocarril, el automóvil, el avión y los medios de transporte de los que disponemos actualmente.

El espacio, ese inmenso espacio de la España del Renacimiento, cuando lo habitual era recorrerla a pie o como mucho a “paso de mula” y  había que medirlo en unos términos coloquiales en días (mejor dicho), en jornadas y lo que se contaba era lo que se tardaba en recorrer una distancia en días … Casi treinta días en ir de Roncesvalles a Santiago de Compostela … 

El único que viajaba relativamente rápido, era el Correo del Rey, quien cabalgando al relevo y cambiando de cabalgadura, podía recorrer casi 100 kilómetros diarios. Los demás viajeros (comerciantes, soldados, estudiantes, frailes, funcionarios, …), lo hacían poco a poco y solo por necesidad imperiosa, fuera por causa de su oficio y profesión, por espíritu religioso o afán de aventura, mientras que el resto de la población, que era la mayoría, permanecía en su terruño casi toda su vida, un espacio que les cercaba y les acorralaba. En suma, no viajaba, salvo en ocasiones muy contadas y como ya hemos dicho “ al igual que los troncos de los árboles, allí donde nacían, allí morían”.

LAS CARACTERÍSTICAS DE LA GEOGRAFÍA HUMANA DE ARAGÓN Y DE LOS ARAGONESES

Para que comprendamos la serie de inhibiciones que se han producido y se producen en Aragón, no hay nada más que ir a la fuerza abrumadora de los números.

En el siglo XV, la Corona de Castilla contaba cerca de 350.000 kilómetros cuadrados, mientras que la Corona de Aragón no llegaba a 110.000 kilómetros cuadrados, sumando los tres reinos de Aragón, Cataluña, Valencia y las islas Baleares; eso sí, sin contar con su dominio sobre Cerdeña y Sicilia,m que aún contando con cerca de 50.000 kilómetros cuadrados, no tenían la misma importancia que los dominios hispanos de la Corona de Aragón.

Actualmente la extensión por comunidades autónomas, con el porcentaje con respecto a España es el siguiente (ver cuadro)
Lista de comunidades autónomas de España ordenadas por superficie.
Lugar
Nombre
Superficie (km²)
Porcentaje
01
94.225
18,6%
02
87.598
17,3%
03
79.462
15,7%
04
47.720
9,4%
05
41.635
8,2%
06
32.113
6,3%
07
29.574
5,8%
08
23.255
4,6%
09
11.313
2,2%
10
10.604
2,1%
11
10.390
2,05%
12
8.028
1,59%
13
7.447
1,47%
14
7.235
1,43%
15
5.321
1,05%
16
5.045
0,997%
17
4.992
0,987%
-
Flag Ceuta.svgCeuta (Ciudad autónoma)
19
0,0038%
-
Flag of Melilla.svgMelilla (Ciudad autónoma)
13
0,0026%

TOTAL
506.019
100%


Es decir, que Aragón ocupa el cuarto puesto en extensión  y el 9,4 % de la extensión de España. Podríamos decir, que su importancia podía ser mayor. Pero ahora vayamos a la población de las comunidades autónomas, su porcentaje y densidad, respecto a España.


Lista de comunidades autónomas de España ordenadas por población (según padrón municipal, a 1 de enero de 2012).1

Lugar
Nombre
Población
Porcentaje
Densidad hab./km²
01.º
8.449.985
17,88%
96,46
02.º
7.570.908
16,02%
235,76
03.º
6.498.560
13,75%
809,49
04.º
5.129.266
10,85%
220,57
05.º
2.781.498
5,88%
94,05
06.º
2.546.078
5,39%
27,02
07.º
2.193.093
4,64%
303,12
08.º
2.121.888
4,49%
26,70
09.º
2.118.344
4,48%
284,46
10.º
1.474.449
3,12%
130,33
11.º
1.349.467
2,86%
28,28
12.º
1.119.439
2,37%
224,25
13.º
1.108.130
2,34%
26,62
14.º
1.077.360
2,28%
101,60
15.º
644.566
1,36%
62,04
16.º
593.861
1,26%
111,61
17.º
323.609
0,68%
64,14
18.º
84.018
0,18%
4.422
19.º
80.802
0,17%
6.215,54
TOTAL
47.265.321
100%
93,41

Aquí, bajamos al puesto decimoprimero y en cuanto a densidad de población, mientras que en densidad bajamos al puesto decimocuarto. Por todo ello podemos preguntarnos : ¿cuál es la razón de la poca importancia de Aragón con respecto al resto de España?
Aragón, siempre ha estado en desproporción poblacional en respecto a Castilla y el resto de la península. Ya en el año 1.492, Alonso de Quintanilla en su cómputo general, establecía para la Corona de Castilla, sin contar el Reino de Granada, una cifra de 1.500.000 fuegos. Si establecemos como canon de medida que 1 fuego = 4 personas, nos daría para la corona castellana una población de 6.000.000 habitantes; en Vizcaya nos daba unos 15.000 fuegos ( 60.000 habitantes); en Guipúzcoa y Álava 10.000 fuegos cada una (40.000 habitantes); Navarra, unos 30.000 fuegos ( 120.000 habitantes); Cataluña, unos 55.000 fuegos (220.000 habitantes) y Aragón, unos 51.000 fuegos (205.000 habitantes), cifra que seguramente superaría holgadamente Valencia. Estas cifras apuntadas en número aproximado, nos permiten asegurar  la despoblación aragonesa durante su existencia.