Época: Arte Español Medieval
Inicio:
Año 1050
Fin: Año 1450
Tras un interminable proceso de restauración y rehabilitación, iniciado en 1947
y concluido hace apenas dos años, bajo el decisivo impulso de las Cortes de
Aragón, el palacio de la Aljafería ofrece en la actualidad un aspecto renovado y
brillante.
La Aljafería es, sobre todo, el palacio islámico del siglo XI más
importante de la España musulmana, tan sólo comparable por su trascendencia
artística a los monumentos de al-Andalus, como la
Mezquita de Córdoba,
Madinat al-Zahra, los
Reales Alcázares y la
Giralda de Sevilla, o
la Alhambra y
el Generalife de Granada.
Pero el Palacio
de la Aljafería contiene, además, en el interior de su recinto monumental,
numerosas estancias que corresponden a diversas épocas y manifestaciones
artísticas, como resultado de la apasionante trayectoria histórica del monumento
que, de alcázar islámico, se transformó, a partir de 1118, en palacio mudéjar de
los reyes cristianos, ampliándose notablemente en tiempos de
Pedro IV y de los
Reyes Católicos, siendo utilizado a partir de
la Edad Moderna como sede y cárceles del tribunal de la Inquisición, como
presidio y cuartel de tropas, y, por último, desde 1985, como sede de las Cortes
de Aragón.
El término Aljafería procede del árabe al-Yafariyya que, a su
vez, deriva del prenombre Yafar, utilizado por el constructor del palacio, el
segundo sultán de la dinastía hudí, Ahmad ibn Suleyman, quien inició sus obras a
partir del año 1065, tras la victoria sobre los cristianos que le permitió la
recuperación de Barbastro. Las obras proseguían todavía cuando en el año 1110
los almorávides tomaron la ciudad de Zaragoza.
Aunque hoy el monumento ha
quedado englobado en el ensanche de la ciudad, el palacio islámico fue erigido
extramuros, a occidente, sobre la huerta del Ebro, a modo de finca suburbana de
recreo y así alude a ella en un poema el sultán constructor, llamándola palacio
del regocijo.
Este palacio islámico estaba formado por un recinto
rectangular amurallado y reforzado por dieciséis torreones semicirculares,
además de un torreón de mayores proporciones conocido como Torre del Trovador.
En el interior de este recinto amurallado, tan sólo una tercera parte estaba
ocupada por construcciones palatinas.
Puede sorprender a primera vista que
un palacio ofrezca este aspecto fortificado, dotado de murallas y torreones, a
modo de castillo, denominación por otra parte habitual de la Aljafería. El
historiador del arte don Manuel Gómez Moreno señaló ya que los precedentes
habían de rastrearse en los palacios islámicos de la época omeya, de la primera
mitad del siglo VIII, como el de Msatta, en Jordania.
El recinto amurallado
original de la Aljafería, merced a su espesor y estructura, se ha conservado en
lo esencial a lo largo de la evolución histórica, y asimismo la mencionada Torre
del Trovador, ampliada en altura en
época
mudéjar. Sin embargo, los torreones ultrasemicirculares fueron eliminados en
el siglo XVIII.
Hoy, este aspecto exterior original del palacio islámico de
la Aljafería ha sido totalmente recuperado, pero tan sólo en su mitad oriental,
pudiéndose apreciar, por el contrario, en la otra mitad occidental la forma en
que el monumento ha llegado hasta nuestros días, tras las transformaciones
sufridas durante los siglos XVIII y XIX.
También ha sido preciso
reconstituir la portada y fachada principal del palacio islámico, entre dos
torreones ultrasemicirculares del lado oriental. En efecto, con el transcurso
del tiempo, en la época de los
Reyes
Católicos, y probablemente debido en parte al deterioro, ya se le antepuso a
la original islámica una nueva fachada, que a su vez, en 1772, quedó ocultada
por una tercera y definitiva, la llegada a nuestros días.
Se accede al
interior y hay que atravesar casi en diagonal el Patio llamado de San Martín
(por la iglesia mudéjar que se deja a mano derecha), para acceder a través de
otra portada al Patio de
Santa Isabel, por
la hija del rey
Pedro III, reina de
Portugal, que nació en el palacio.
Si en el patio de Santa Isabel nos
situamos mirando hacia el sur, observamos que el núcleo central del palacio hudí
del siglo XI estaba formado por un jardín con alberca, que en sus lados norte y
sur quedaba respectivamente cerrado por pórticos y por salones. El pórtico sur
ha sido reconstruido en su totalidad a partir de los vaciados de los restos de
las arquerías, desmontadas fragmentariamente en 1866 con motivo de las obras de
adaptación para cuartel, restos de yeserías conservados en el
Museo Arqueológico Nacional de Madrid y en el Museo
Provincial de Bellas Artes de Zaragoza. Tras el pórtico, la gran portada de
acceso al salón sur, adaptado para uso de las Cortes de Aragón, también se ha
podido reconstituir a partir de elementos originales conservados in situ.......... http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/contextos/7272.htm