Carmen SalvadorTena,(Administradora)

sábado, 14 de junio de 2014

Zaragoza en el XlX


Conociendo Zaragoza
Un proyecto urbanístico decimonónico…    la apertura de la Calle Alfonso
Está claro que Zaragoza quiere cambiar su imagen de ciudad provinciana del Antiguo Régimen por otra más moderna y funcional. Para eso se fija en las reformas que estaban teniendo lugar en las ciudades europeas en aquel momento, cuyo máximo exponente fue el París reorganizado y transformado por Haussmann durante el Segundo Imperio (1852-1870).
En ese contexto la apertura de la calle Alfonso I fue la operación de reforma interior del casco urbano de la ciudad de Zaragoza más importante realizada durante el siglo XIX. Esta reforma se concibió la intervención con un carácter higiénico ya que se carecía de alcantarillado y pavimentación, con la intención de descongestionar una zona de la ciudad; también el problema circulatorio, la adaptación a las nuevas necesidades de las comunicaciones, fue otra de las razones de la apertura; además, la conexión del Coso con la plaza del Pilar a través del trazado de una calle en línea recta, ofrecía una vista completa de la cúpula central de la basílica que en aquellos años se terminaba de levantar. Junto a estas motivaciones, se situó también la necesidad de la burguesía de autorrepresentarse en un marco digno para su residencia y el establecimiento del comercio, necesidad que corrió paralela a su ascenso hegemónico en la sociedad del siglo XIX.
Los primeros debates para la apertura se iniciaron en 1858 en el seno de la corporación municipal. La elaboración del proyecto fue encargada al arquitecto José de Yarza Miñana (1860), posteriormente los antiguos propietarios fueron expropiados y tras unos años de tensiones en las que hubieron de producirse algunos desalojos forzosos, las obras fueron impulsadas bajo el mandato del alcalde Antonio Candalija en 1866.
La apertura acarreó un cambio en la composición social del sector, las casas que se demolieron correspondían a viviendas ocupadas por numerosas familias de baja condición social. Tras la remodelación, fijaron su residencia representantes de la alta y media burguesía de la ciudad, acompañados por una gran cantidad de establecimientos comerciales. La calle acaparó de inmediato el comercio de elite de la ciudad y quedó convertida en centro residencial, comercial y representativo de la burguesía zaragozana del siglo XIX y buena parte del siglo XX.

http://www.enciclopedia
aragonesa.com/monograficos/historia/siglo_XIX_en_aragonII/definitivo_asentamiento.asp