VALORES ARAGONESES: EL TRABAJO
La
definición de valor desde el punto de vista de la filosofía de los valores es
“ algo que es
bueno por naturaleza, por sí mismo”; y así las cosas, las ideas, los deseos,
los comportamientos que son buenos en sí mismos son los deseables y los que
debemos alcanzar. Sin embargo hemos de entender que estos valores no son
necesariamente los mismos en todos los pueblos y culturas ni en todas las
épocas; ni los valores ni la escala de valores son inamovibles. Además
tendremos en cuenta que también varían a lo largo del ciclo de la vida y así en
la infancia y en la juventud no existen los mismos valores que en la madurez y
en la vejez.
Un valor no se toca ni se ve, pero sí se
expresa y se manifiesta a través del comportamiento y del lenguaje, por lo que
es observable. Los valores más considerados por la sociedad adulta para los hombres eran
sobre todo el del trabajo y el de la
honradez, llegando incluso a ser
equiparables a la bondad; así cuando se dice de alguien que es “una buena
persona"a continuación se especifica que es un hombre “mú honrao y mú trabajador”.
Siguiendo el estudio de C. Lisón sobre el
sentido de la honradez en el Valle Medio del Ebro; el hombre honrado es
trabajador, da a cada uno lo que le corresponde, gasta poco, se preocupa por
sus hijos, cumple con sus padres viejos
Es
digno de confianza, cumple con su palabra, evita discusiones innecesarias, se
hace respetar y respeta. No es hombre honrado el que roba, especialmente dentro
del pueblo, el que miente, se emborracha, es pendenciero y mujeriego. El
malfainero, el vaina, el maltrabajador no está bien visto en la comunidad y es
socialmente rechazado.
Lo mismo de una mujer, para la que el trabajo
era un motivo de orgullo, pero que
además debe ser limpia y “escoscada" en la casa,cuando esto no ocurre y se cogen un "capazo" o lo que es lo mismo un rato de charla en la plaza o en calle se tienen que excusar :
"!vaya
capazo que he cogido en la plaza!","
...y que
no me soltaba!,"
!anda
que no es larga de conversación!,
"corre y no te encandiles”.
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'Aguaitando', 1923 CHARRANDO. Marín Bagués
“Esta antigua expresión aragonesa, de uso todavía en el
Bajo Aragón, significa vigilar, alcahuetear sobre lo que pasa en la calle o en
otros lugares, habitual de las mujeres cuando se reunían en grupos haciendo sus
labores, que aprovechaban para contarse chismes y hacer habladurías de la vida
local y de los que pasaban. El fondo de la escena es el arco de la antigua
fuente llamada la Fontaneta.”
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