Carmen SalvadorTena,(Administradora)

domingo, 28 de diciembre de 2014

ll LAS 365 NARICES


EL HOMBRE DE LAS 365 NARICES


En la España rural de los años 50 no habría fiesta de fin de año, cotillón y uvas con las campanadas hasta bien entrados los años 60, la radio era quien las retrasmitía , pero para entonces yo ya tenía 11 años, antes de eso con seis y siete años, aunque según la teoría ya debía de tener "uso de razón", creía firmemente que el último día del año, venía a la posada del pueblo un hombre con 365 narices, y lo creía porque me lo había dicho mi padre, que esa noche venía ese hombre porque iba por todos los pueblos.

Mi amiga y yo nos fuimos a pesar de la niebla fría y espesa a la  plaza del pueblo a ver si llegaba el hombre, porque para ir a la posada tenía que pasar por la plaza, pero el hombre no vino. Caímos en cuenta en que la posada tenía otra puerta por otra calle y allí que nos fuimos corriendo a asomarnos, pero estaba cerrada y volvimos de nuevo, así estuvimos toda la tarde con las mejillas coloradas del calor de correr de una calle a otra, a pesar del frío y la humedad de la niebla.
Cuando la noche se echó nos fuimos a casa, extrañadas de no haber visto al hombre porque era casi imposible no verle, nuestros padres nos gritaron por llegar tarde, por haber ido tan lejos, porque no sabían dónde estábamos y por "ignorantes e infelices".